domingo, 28 de septiembre de 2008

Algunas reflexiones sobre internet y educación

En el 2005, junto con David Nur compañero de magíster, presentamos como trabajo final de la cátedra Comunicación y Educación, una propuesta educativa a través de Internet. Releyendo los párrafos, ahora en el 2008, no es difícil darse cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y de lo rápido que evoluciona Internet como medio (a pesar de que sigo pensando que es solo una trama de bits, pronto hablaré de ellos). A estas alturas, ya es conveniente hablar de "En esos años..." Internet se ofrecía como un espacio de comunicación a través de chats, fotologs y otras aplicaciones, y se venía hablando de la web 2.0. Hoy con Facebook y el desarrollo de múltiples web sociales, merece la pena releer estas reflexiones que pongo a disposición de la plaza pública.

Internet como medio

Uno de los medios de comunicación que más avances ha tenido en estos últimos tiempos sin duda alguna, ha sido Internet. Su impacto a nivel global ha sido notablemente implacable. De hecho, ningún otro medio de comunicación ha configurado cabalmente una nueva forma de entender las nociones de espacio y tiempo.

Sin duda, las personas cada día experimentan una creciente aproximación a este medio de comunicación. Producto de la entrada de Internet en la vida cotidiana de las personas, la preocupación por el uso de la Web ha sido uno de los temas que ha centrado el interés de numerosos intelectuales.


Si bien, los usos que les pueda dar a Internet son variados, una manera convencional de entender a este medio de comunicación radica en que éste se convierte en un sistema de transmisión de información y sobre todo como un sistema de conexión entre personas de diferentes nacionalidades.

Ahora bien, ¿cómo se podría entender a Internet como un potencial medio donde se pueda producir una relación entre la comunicación y la educación en torno a la plasmación de una especie de pedagogía que horizontalice diversos de puntos de vista, asegurando la puesta en práctica de una negociación valórica democrática?

Para contestar esta interrogante se debe tener presente la capacidad de este medio de comunicación para configurar espacios comunicacionales libres de maquinación política.

Internet como espacio público

Dentro de la Web, se puede encontrar una amplia gamma de páginas donde la comunicación entre personas se hace presente. Si bien, se puede encontrar diversos salones virtuales de conferencia, más conocidos como “chat” o “fotolog”, se debe tener presente que éstos pueden ser utilizados para plantear discusiones o debates en torno a determinadas temáticas. Bajo esta característica ¿por qué Internet puede ser considerado como un espacio público?

En primer lugar, el hecho de montar un tema a discutir en una página, abre la posibilidad de que las personas que se sientan interpeladas expongan sus puntos de vista. De esta manera, el conjunto de estas perspectivas se puede entender como un abanico de apreciaciones sobre una determinada temática. En segundo lugar es de vital importancia señalar, que los relatos de cada individuo no poseen de por sí una superposición, lo cual hace que cada aporte de los sujetos que escriben sean considerados de la misma manera por quien lee.

Entendiendo la puesta en público de la apertura de un debate de un tema que motive las apreciaciones de quien se sienta interpelado, cada relato evidencia posiciones valóricas/morales que se esgrimen en torno a un tema. Es decir, al plantear abiertamente un tema tan polémico en nuestros días como la homosexualidad, existe la posibilidad de que haya una graduación entre posiciones liberales y otras más conservadoras.

De esta forma, estos salones de conferencias inscritos en Internet, actúan como un medio libre, en que el público, por medio de la exposición de puntos de vista, configura un encuentro de posiciones de forma horizontal. Por consiguiente, el conjunto de puntos de vista puede verse potencialmente utilizado como un recurso pedagógico horizontal, en la medida que los interactuantes, al considerar todas las posiciones, formen el material que ayudará a plantear sus posiciones valóricas/morales, al interior del diálogo expuesto.

Como consecuencia de esto, la experiencia educativa en el plano moral, tiene como único actor responsable de este proceso a los mismos jóvenes. Es decir, que los mismos educandos adquieran un papel protagónico en este proceso educativo, o si se quiere, formativo.

De esta manera, estas páginas donde se pueden establecer diálogos, se establecen como un espacio virtual donde opera una negociación de valores, gatillando una horizontalización de criterios morales. Es decir, se estaría hablando de un espacio público de conversación.

Relación entre jóvenes e Internet

La razón de porqué este medio de comunicación puede ser aprovechado para el trabajo educativo con jóvenes consiste en que los éstos se han caracterizado por presentar un mayor uso de recursos como Internet, (y otros medios como telefonía, fija y celular, televisión abierta y por cable, etc.) [1].

Una de las implicancias del mayor uso que le dan los jóvenes a Internet consiste en que la noción de espacio y tiempo que ellos manejan, es distinta a otras generaciones. El uso de este recurso facilita el contacto de los jóvenes con el mundo. De esta manera, ellos se caracterizan por ser capaces de recoger lo global y adaptarlo a lo local, facilitando la interiorización de los procesos externos a la propia sociedad donde se encuentran insertos, lo que da cuenta de un cambio cultural.

Se debe tener presente que el uso de Internet se inscribe dentro del consumo de medios de comunicación, el cual se entiende como parte del consumo cultural. La importancia de esto radica en que durante el sunsumo de medios, los jóvenes acceden a símbolos y signos que favorecen la autorrealización y la incorporación a una comunidad de iguales. [2]

Entendiendo esta particularidad, es necesario considerar que según el PNUD “lo interesante de este fenómeno -consumo cultural- es que detrás de esta motivación por la cultura subyace una forma propia de relacionarse con la sociedad. En la medida que el joven asiste a eventos culturales opta por ampliar su perspectiva del mundo y además define un estilo sociabilidad. Toda manifestación cultural es un espacio de encuentro y de reflexión, ya que a partir de ella se abren conversaciones. Desde este ángulo, el mayor consumo cultural de los jóvenes de los jóvenes chilenos puede ser interpretado como una búsqueda de sentido compartido. Ante el creciente vaciamiento de una identidad nacional, el joven parece recurrir a la esfera cultural para construir su sentido de pertenencia colectivo y su biografía o su identidad personal. ”[3]

De esta forma, la utilización de espacios virtuales como una instancia que asegure una horizontalización de puntos de vista, contribuiría a una conformación de identidades, donde los valores que se aprehendan, no sean adquiridos de forma vertical, (como tradicionalmente suele realizarse), sino que mediante a una negociación moral, sean asimilados en un proceso activo de búsqueda, en donde el joven sea el único capaz de discernir y de decidir, alejando la posibilidad de la intromisión del poder de liderazgos morales como los tradicionalmente conocidos en la escuela o en otro tipo de institución educadora.

De acuerdo a lo anterior, se debe tener presente algunas características que definen a los jóvenes como tales, las cuales se conectan con la búsqueda de referentes que contribuyen a edificar rasgos identitarios, donde los juicios valóricos poseen una carga notablemente significativa.

En primer lugar se debe tener presente, que por sobre los cambios fisiológicos propios de la juventud, los jóvenes se encuentran en un proceso de preparación para la vida adulta, el cual define una etapa denominada “moratoria”.

En segundo lugar en el desarrollo de este proceso, el joven adquiere definitivamente su capacidad de abstracción, adquiere nuevas habilidades como la capacidad de distinguir lo real de lo ideal, adquiriendo también elementos de juicio y crítica. [4]

De esta manera, el papel de elementos que ayudan al joven a establecer juicios valóricos/morales resulta fundamental en torno a la búsqueda de referentes identitarios.

Propuesta de acción

La creación de un foro debate que evoque posturas valóricas en torno a un tema en específico, lleva a exponer las distintas apreciaciones que se tienen sobre un tema. De esta forma, la comunicación de cada postura valórica/moral, dibuja un conjunto de puntos de vista.

Una de las particularidades de algunos sitios de Internet, como los salones de conferencias, es que éstos pueden utilizados para plantear temáticas sujetas a varias interpretaciones. Además, estos conjunto de puntos de vista, no se establecen como pautas normativas que imponen en los educandos verticalmente, sino que configuran un horizonte de posturas que son leídas por los interactuantes, sin estar supeditados a una maquinación, que indique una imposición de elementos valóricos/morales de forma vertical.

Es así como el foro construido se constituye como un espacio virtual dirigido al público juvenil, donde cada joven interactúa exponiendo su propio de punto de vista.

De esta manera, el trabajo comunicativo/educativo, consiste en que por medio de la comunicación de estos puntos de vista expuestos por los interactuantes, los jóvenes ven horizontalizados las diversas tendencias que indican una posición valórica/moral determinada, lo cual tiene a romper el modelo de la educación tradicional donde se al educando se le impone una única carga valórica.

De esta manera en torno a esta actividad comunicacional/educacional, se inscribe dentro de una ruptura en torno a lo que Freire denomina como educación de tipo bancaria, ya que en los educandos no se deposita elementos constitutivos de juicios valóricos, sino que en esta actividad, se constituyen como el único actor responsable del proceso educativo.

Al presentar esta horizontal manera de presentar posiciones morales al respecto, se entiende que la ruptura con el modelo impositivo de la educación tradicional, con el cual se formaba sujetos serviles y oprimidos, se carateriza por ser poco democrático. De esta forma, esta horizontalización de puntos de vista se inscribe dentro del plano político/cultural, en cuanto que ésta otorga al educando un papel más activo este proceso, lo cual aleja la posibilidad de que los sectores dominantes de la sociedad infundan y propaguen en las personas, logrando una capacidad más proactiva y creadora en las personas.

[1]PNUD “Transformaciones Culturales e identidad Juvenil en Chile” Temas de Desarrollo Humanos Sustentable N° 9, Pág. 12

[2]Op Cit. Pág. 20

[3]Op Cit. Pág. 24

[4]MEDINA. A, VALDÉS. A, Formación integral para la partipación juvenil: una propuesta a partir de la experiencia” III.-. Pág. 15

domingo, 12 de agosto de 2007

Tres párrafos sobre Educación y Televisión



El presente texto forma parte de la monografía "TELEVISIÓN Y EDUCACIÓN: Una propuesta educativa a través de la televisión". realizada durante marzo de 2007, para el ramo Semiotíca de Cultura Audiovisual del Magíster en Comunicación de la Universidad Diego Portales. Para más información, recurrir a la fuente.




Aún persiste la idea generalizada en los hogares de una televisión alienante, que divide y va acabando de a poco con la comunicación y los valores al interior de ellos. Nada más basta recordar que este concepto de división fue parte de la línea argumentativa de un spot publicitario de gas licuado, el que comparaba el calor de hogar provocado por una cocina a gas con la frialdad del microondas y el estilo de vida moderno impersonal que obligaba a los personajes a refugiarse en sus habitaciones con un televisor. Esta idea también es posible escucharla en muchos relatos de madres trabajadoras que prohíben ver televisión a sus hijos como medida para evitar el ocio, la entretención y la risa. A mi juicio, una manera simbólica para manifestar la temida alineación del ser humano frente a un dispositivo en extremo atrayente e incontrolable. La etnografía ha constatado que en situación familiar de recepción ocurre lo contrario, “las madres de familia aprecian los programas de entretención en horarios vespertinos, y favorecen un visionado colectivo“
[1]. Esta situación abre el debate sobre la función de la televisión como medio educativo, al parecer existe un gran potencial de uso de este medio para objetivos de formación, pero existe algo que impide que la televisión se vea como una herramienta útil. La discusión parece centrarse sobre la definición de educación o al menos la educación a través de la televisión.

El modelo educativo actual, que regula la situación de la escuela y del aprendizaje que los niños realizan en el hogar, está regido por un marco que vela por el desarrollo cognitivo de los jóvenes, es decir, desarrollar el raciocinio lógico y el análisis para implementar modelos conocidos en nuevas situaciones que representen una problemática que necesite una solución. Este esquema deja de lado lo afectivo, lo subjetivo, lo aportado por cada individuo que hace de su experiencia una experiencia única e irrepetible. De esta manera, un programa de televisión es considerado como educativo si cumple la finalidad antes descrita, por lo tanto, desde el modelo educativo se le exige a la programación una orientación clara, un objetivo, una didáctica expresa: “…podemos considerar pues que determinados programas han sido concebidos, planteados y diseñados en función de una intencionalidad expresa de educar y sólo esos programas se pueden calificar como televisión educativa”.
[2] Esto sin duda deja de lado la mayor parte de la programación televisiva, que si bien no persigue un fin educativo provoca en la audiencia una inquietud, una curiosidad cognoscitiva que gatilla un aprendizaje. Por otra parte, esta visión deja de lado los procesos de significación del individuo, que lo llevan a comprender nuevas situaciones y a plantearse nuevas preguntas, lo que sin duda es un elemento importante en educación, desde una visión más constructivista, donde el individuo en quien se hace cargo de su propia formación.

Si bien estoy diciendo que todo tipo de programación puede ser considerada educativa, ya que es el visionado quien toma la decisión, es necesario dejar claro que ciertos tipos de géneros y temáticas televisivas son más recomendables que otras. Dada estas reflexiones, la pregunta que se plantea es cómo asegurar una educación de calidad a través de la televisión para niños en edad preescolar, al interior del hogar. Se ha elegido esta discusión ya que se ha considerado interesante el desafío de utilizar el medio con fines educativos, en niños que de a poco van integrándose en los sistemas sociales y que además destinan mayor cantidad de tiempo a ver televisión, pasan más horas al interior del hogar debido a una escasa educación preescolar, por ende pasan más horas frente al televisor.



[1] FUENZALIDA VALERIO, Expectativas educativas de las audiencias televisivas. 2006, Cap. 4.
[2] Mª. Paz Prendes Espinosa, TELEVISION EDUCATIVA y CULTURA DE LA DIVERSIDAD. En http://www.uib.es/depart/gte/revelec5.html